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A partir del día de ayer se ha anunciado en México el retorno a la normalidad o el inicio de una nueva normalidad. Lo anterior corresponde a un plan que como en el resto de los países del mundo, tendrá lugar tarde o temprano pues es una realidad que debemos asumir, la de retomar algunas de las actividades que habían sido suspendidas temporalmente o dejadas en “stand by”.

Me ha interesado saber qué piensan las personas al respecto, y he comenzado a hacerles preguntas, entendiendo que no todos pensamos de igual manera, y que en el respeto a la diversidad está nuestra riqueza. No entender esto, traería consigo hechos tan lamentables como lo sucedido en Estados Unidos hace apenas unos días.

Lancé entonces una pregunta en mis redes sociales el fin de semana sobre este tema y las respuestas fueron ciertamente diversas: a algunas personas les encanta la idea de volver a la normalidad aunque para algunas ésta ya no existe, otras consideran que es necesario, y muchas tienen miedo. Miedo a salir nuevamente, miedo a contagiarse, miedo a no ser atendido. Lo anterior coincide con lo dicho por el Dr Jorge Abia como tres de los principales miedos del ser humano: el miedo a la enfermedad, el miedo a la catástrofe, y el miedo a no poder hacer nada para evitarlo.

Pero quizá, también tengamos miedo a perder lo que hemos ganado. Como escribí en mi post anterior, hay personas entre las que me incluyo, disfrutamos estar en casa y tememos perder aquellas cosas que nos hacían sentir seguros: un techo, una mesa, pero sobre todo el tener a nuestra familia reunida. Disfrutamos no tener que lidiar con el tráfico, no preocuparnos por dónde estarán en nuestros hijos; gastar menos en gasolina, casetas de peaje, estacionamientos, Starbucks, entre otros.  

Creo que la cuarentena, para quienes hemos tenido la oportunidad de estar en casa ha traído muchas cosas positivas. Algunas de las respuestas que he recibido en torno a esta pregunta, tienen que ver con

  • Mejor comunicación y mayor acercamiento con sus hijos
  • Paz, tranquilidad, autoconocimiento
  • TIEMPO para realizar actividades como acercarse a Dios, hacer ejercicio, dormir, leer, entre otros
  • Mayor empatía y sensibilidad
  • Una persona mencionó que se había curado de la congestión nasal, y sospechaba que el aire de la oficina era lo que se la ocasionaba
  • Descansar de la rutina
  • Retomar un hobbie, cocinar
  • Entender que se vive un solo día a la vez
  • Terminar/iniciar relaciones
  • Aplicar para un examen

En mi caso, he podido asimismo darme cuenta de cuánto trabaja mi esposo y he entendido por qué, antes de que esto sucediese, muchas veces llegaba a la casa sin querer hablar (habla demasiado en su trabajo) y he comprendido a qué se refería uno de mis hijos cuando me decía que se aburría en la escuela.

Es claro que la pandemia ha traído consigo muchas pérdidas, pero si nos enfocamos en ver también las cosas positivas que ha traído para la mayoría, quizá nuestro estado de ánimo mejore un poco. Martin Seligman, uno de los pioneros de la Psicología Positiva hizo este ejercicio con muchos grupos, y comprobó que sus niveles de estrés y depresión se reducían si solo aprendían a reconocer las cosas buenas. 

No quiere decir que las cosas malas desaparezcan, como no quiere decir que las pérdidas sean irrelevantes: importan y mucho. Pero si somos capaces de ver también el otro lado, quizá reunamos el valor para enfrentarnos a la llamada nueva normalidad. 

Reconocer las cosas buenas asociadas a esta etapa, quizá nos permita también cerrar ciclos.

El miedo seguirá estando ahí, presente. Pero en lugar de que nos domine, lo invitaremos a tomar quizá una taza de café o de té, conversaremos y si es preciso, lo abrazaremos. No tiene por qué ser nuestro enemigo. Por el contrario, nos avisará si hay peligro y en los casos en los que no sea necesario salir de casa, tampoco sentiremos la necesidad imperiosa de hacerlo. 

Si aprendemos a manejar el miedo de forma saludable, nuestra salud mental no se verá seriamente afectada como algunos suponen. Creo de hecho, que la cuarentena nos ha dejado claro que la salud es uno de nuestros activos más importantes, pero que no todos respondemos de igual manera ante las mismas situaciones.

Por el contrario, se verá fortalecida, entendiendo que los retos por venir serán parte de nuestros aprendizajes. Si podemos aprender algo de esto, habremos adquirido una mayor conciencia y lo sucedido no habrá sido en vano.

Y a ti ¿qué aprendizajes te ha dejado la cuarentena?

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